Lo que arruina nuestra vida sexual

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¿Cuántas veces nos ha sucedido?… dudo que alguien esté exento. ¿Por qué nos sentimos insatisfechos después de tener relaciones sexuales?… como si algo hubiera salido mal. Y no es que los encuentros sexuales deban ser, al estilo Hollywood, siempre perfectos, pero lograr que la mayoría de las ocasiones, quedemos con un estado de satisfacción o bienestar general, sería lo idóneo.

 

¿Qué es eso que arruina los encuentros sexuales? Aunque no podemos controlarlo todo, veamos algunas cosas o ideas que nos bloquean y en las que podemos trabajar.

 

La inseguridad sobre nuestro físico ¡Uy, complicado! Después de leer alguna revista de moda o ver en televisión cuerpos tan perfectos, nuestras expectativas son muy altas y nuestra autoestima muy baja. Cuerpos modificados mediante cirugías o sustancias inyectables, cuerpos muy trabajados en el gimnasio, photoshop con tecnología de punta. Nos olvidamos de la belleza natural y eso me parece alarmante. Es importante tener presente, que si tu pareja esta contigo, es porque le gustas así, tal cual eres.

 

Desconectarnos de nuestros propios deseos Si, es agradable y satisfactorio complacer a nuestra pareja, pero hay quienes intentan hacerlo todo el tiempo como única prioridad, pero y tu, ¿qué deseas?, ¿qué te gusta?, ¿lo sabes?, ¿se lo has comunicado a tu pareja? Tratar de complacer siempre, sin atender a nuestras propias necesidades, genera frustración y, a mediano o largo plazo, enojo y rencor. Esto se trata de alternar el dar y recibir. La idea es, mantener equilibrada esta balanza.

 

Falta de información Estamos llenos de prejuicios, mitos y creencias erróneas acerca de la sexualidad. Por ejemplo, hay quienes no tienen relaciones sexuales durante el embarazo, porque piensan que podrían dañar al bebé en camino y, a menos que el ginecólogo les haya dado esa indicación por alguna causa, la idea es totalmente falsa. Debemos leer, informarnos.

 

Genitalizar la sexualidad ¿Para cuántas parejas la sexualidad se reduce al coito? Les sorprendería escuchar las respuestas. Siendo la sexualidad tan amplia, la reducimos a ese momento. ¡Error! El cuerpo entero es una zona erógena y el principal órgano sexual es el cerebro. El tan importante juego previo, podría durar toda la vida.

 

Hacer “lo que crees que debes hacer” En la sexualidad y en todos los aspectos de la vida, existen referentes sociales sobre lo que debes y no hacer. Sí, los hombres no deben llorar, las mujeres deben ser buenas cocineras, debes casarte de blanco y luego tener sexo, niños azul/niñas rosa, el hombre es el que sabe que hacer en la cama y  la mujer debe ser la receptora… Miles de ideas que nos programan. Pero, ¿qué pasa si no te gusta o si prefieres otra cosa? Hacer lo que “dicen” que “se tiene que hacer”, sin estar de acuerdo, con ello puede llevarnos a la frustración y al estado permanente de insatisfacción general.

 

El estrés constante Con el ritmo de vida que llevamos actualmente es difícil no sentir estrés y ¿qué hacemos regularmente? 1 de 2, o empezamos a quitar actividades de nuestro itinerario y, la primera cosa en salir es el sexo, o  mantenemos relaciones sexuales pensando en el recibo de la luz y el pago de colegiaturas, en que harás de comer mañana, etc. Con el sexo sucede una cosa: entre menos sexo tenemos, menos queremos y viceversa; y es así como llegan posteriormente, otras disfunciones. Esto entonces se convierte en un círculo vicioso: estoy estresado, no tengo ganas y después tengo menos ganas. Muchos estudios de carácter científico arrojan importantes datos: entre más sexo practicamos, menores los niveles de estrés. La actividad sexual libera endorfinas y dopamina, las hormonas de la felicidad, que secretamos cuando realizamos actividades placenteras, y reduce el cortisol, la hormona que liberamos al sentir estrés. También mejora el sistema inmunológico, calma el dolor, mejora el sueño y, en caso de tener una relación no muy conflictuada, es una excelente forma de comunicación no verbal con tu pareja.

 

La relación está en crisis constante El sexo por sí mismo, no soluciona problemas constantes que no se solucionaron fuera de la cama. La idea del sexo de reconciliación es taquillera, pero no soluciona problemas de raíz. Nadie tendrá una relación sexual satisfactoria con quien es ausente emocionalmente, o con quien no logra ponerse de acuerdo casi nunca, por citar solamente algunos ejemplos. El sexo es la cereza del pastel de la relación.

 

Estás son sólo algunas cosas que nos impiden que tengamos sexo, casi casi, de película. No es tan difícil solucionarlas, ¿o si?

 

Lic. Guadalupe Luzanilla Borbón
Psicóloga Clínica, Sexóloga y Terapeuta de Parejas
La Doctora Corazón / @LupitaLB

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