Sexualidad: Placer y Bienestar

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 La sexualidad está presente a lo largo de toda la vida y varía según las diferentes etapas vitales. Además, es una fuente permanente de comunicación, afectos y satisfacciones, que influye significativamente en el estado de salud y bienestar de cada persona. Es un acto humano de intercambio de emociones, rico en deseos y en sensaciones, pero también lleno de frustraciones y tal vez hasta de inseguridades, las cuales se convierten en parte fundamental en la construcción de nuestra identidad. El enfado, la tristeza, el miedo, la alegría, el amor, la sorpresa, la aversión y la vergüenza son las principales dimensiones de las emociones que influyen en la sexualidad y la salud sexual de las personas.

 

Para alcanzar el placer sexual a través de las emociones, hace falta una actitud abierta, de aceptación de uno mismo, de emociones positivas hacia el sexo, de capacidades comunicativas y de evitar esos sentimientos de fracaso o desprecio.

El coach ontológico profesional, José Daniel Díaz, experto en crecimiento vivencial personal, opina que en la actualidad la sexualidad requiere una nueva mirada positiva y respetuosa, así como la posibilidad de obtener placer de la mano del amor, ya que es uno del os aprendizajes más poderosos de incorporar en nosotros mismos.

Para conseguir el bienestar sexual, nos aconseja evitar:

– Enojos: Intentar cambiar a tu gusto el estilo de vida de tu pareja provoca emociones negativas dentro del cuerpo.

– Resignaciones: El hecho de oponernos a situaciones en la vida que sí se pueden cambiar.

– Preocupaciones: Estar atentos a las opiniones positivas o negativas que pueden fluir del amor de tu vida sobre ti, desestabilizan notablemente nuestra tranquilidad.

 

Por otra parte, las actitudes hacia uno mismo que favorecen una sexualidad sana, son:

– Disposición al autoconocimiento que permite identificar las propias necesidades y deseos, los valores personales, y lo que te resulta agradable o desagradable.

– Autoestima positiva: Al estar consciente del propio valor, la persona buscará activamente proporcionarse circunstancias de disfrute o se mostrará dispuesta a recibirlas.

– “Egoísmo” sano: Priorizar el propio placer permite explorar y experimentar plenamente, lo que en muchos casos, estimula y satisface a la pareja.

Para lograr el placer sexual es importante, no sólo la aceptación de uno mismo, sino el desarrollo de emociones positivas hacia el sexo y la comunicación con la pareja. Es necesario:

  • Descubrir los mapas del placer: Se deben de buscar las áreas de sensaciones placenteras asociadas al afecto y la intimidad.
  • Reconocer las fuentes permanentes de excitación: El tacto, la fantasía e imagen erótica, y por último, la excitación que se deriva de observar a la pareja en el mismo panorama.
  • Disposición corporal al placer: La respiración pausada y profunda, la flexibilidad corporal y la facilidad de expresarse de forma abierta y relajada.
  • Liberar la resistencia al placer: En muchos casos, el placer es asociado al dolor, temor, culpa o vergüenza. Para reconectarse con el placer es necesario reconocer y procesar estas emociones, y a partir de allí, comenzar a relajarse.
  • Comunicación sexual: Permitir expresar deseos, proponer iniciativas sexuales, explicitar rechazos, límites o disgustos.

El ser humano tiene una conexión muy estrecha entre el área emocional y su sexualidad.

Este vínculo es muy profundo y no puede ser desligado con facilidad, lo cual quiere decir que las relaciones sexuales siempre influenciarán emocionalmente a una persona, ya sea de manera positiva o negativa.

Y tu, ¿cómo vives tu sexualidad?

 

 

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